Oraciones por la Ascensión de Jesús


Oración de la mañana de la Ascensión
“Señor Jesús, cuando subiste al cielo, los ángeles les decían a los Once:
«¡No se queden aquí mirando hacia el cielo!»"

Pero quince días antes,
cerca de la tumba ¿estos mismos ángeles no habían dicho a las mujeres:
"¡No miréis hacia abajo! No está aquí. Ha resucitado"?

¿Serían los ángeles tan caprichosos para cambiar de opinión tan rápidamente?
¿Qué debemos hacer, Señor Jesús: mirar hacia abajo, hacia la tierra, o hacia arriba, hacia el cielo?
Tú, a todos nos dices:
"Yo estoy en el cielo, miren, pues, a lo alto, hacia mi y recen.
Pero también estoy en la tierra, estoy en todos los pobres, los pequeños, los enfermos y los pecadores.
Les queda todavía mucho que hacer allí por ellos y por mí.

Por ahora, al menos.» Señor Jesús, haz que miremos hacia el cielo sin olvidar la tierra y viceversa.
Porque todo lo que en la tierra hacemos por los tuyos, por Ti lo hacemos”.
-Cardenal Godfried Danneels,traducio del Francés por Hozana

Oración para la Ascensión
“Tu ascensión al cielo, Señor,
me llena de alegría
porque el tiempo de quedarme mirando ha terminado para mí.
...y el momento de comprometerme ha comenzado.

Lo que me has confiado
rompe el caparazón de mi individualismo
y de mi “quedarme mirando”,
haciendo que me sienta personalmente responsable
de la salvación del mundo.

A mí, Señor, me has confiado tu Evangelio,
para que lo anuncie en todos los caminos del mundo.

Dame la fuerza de la fe,
como la que tuvieron tus primeros apóstoles,
para que no me venza el miedo,
ni las dificultades me detengan,
para que ninguna incomprensión me desanime,
sino que, siempre y en todo lugar, sea yo tu alegre noticia,
una revelación de tu amor,
como lo son los mártires y los santos
en la historia de todos los pueblos del mundo”.

-Padres Dominicos, Provincia Romana de Santa Catalina de Siena.


Alabanza con el salmo 46
“Aplaudan, todos los pueblos,
aclamen a Dios con gritos de alegría;
porque el Señor, el Altísimo, es temible,
es el soberano de toda la tierra.

El puso a los pueblos bajo nuestro yugo,
y a las naciones bajo nuestros pies;
él eligió para nosotros una herencia,
que es el orgullo de Jacob, su predilecto.

Dios asciende entre aclamaciones,
asciende al sonido de trompetas.

Canten, canten a nuestro Dios,
canten, canten a nuestro Rey:

Dios es el Rey de toda la tierra,
cántenle un hermoso himno.

Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado.

Los nobles de los pueblos se reúnen
con el pueblo del Dios de Abraham:
de Dios son los poderosos de la tierra,
y él se ha elevado inmensamente”.
-Versión: El Libro del Pueblo de Dios


Novenas para la Ascensión
Novena corta para preparar el corazón a la alegría de la Ascensión.
Una novena es una oración que se reza durante nueve días. Para darle gracias a Dios y entrar en el misterio de la Ascensión, podemos preparar nuestro corazón rezando ésta durante nueve días hasta el jueves de la Ascensión.

Cada día de la novena podemos orar con:
  • La oración de la Ascensión del cardenal Godfried Danneels
  • Un Padrenuestro
  • Un Gloria al Padre
Novena de la Ascensión
“Jesús, te rindo homenaje en la fiesta de tu Ascensión a los Cielos. Me alegro de todo corazón por la gloria en que has entrado a reinar como Señor del Cielo y tierra. Cuando acabe la lucha de este mundo, dame la gracia de compartir en el Cielo el gozo de tu victoria por toda la eternidad.

Yo creo que entraste en tu Reino glorioso a preparar mi sitio, pues prometiste volver y llevarme contigo. Concédeme buscar solamente la dicha de tu amor y amistad, para que yo merezca unirme contigo en el Cielo.

Cuando me llegue la hora de subir y presentarme al Padre para rendir cuentas de mi vida, ten compasión de mí.

Jesús, por el amor que me tienes, me has trasladado del mal al bien y de la desgracia a la felicidad. Dame la gracia de elevarme sobre mi debilidad humana. Que tu Humanidad me dé fuerza en la flaqueza y me libre de los pecados.

Con tu gloria dame ánimo de perseverancia, pues me has llamado y justiicado por la fe. Que yo profundice en la vida que me has dado y alcance los premios eternos que prometes.

Tu me amas, buenísimo Jesús. Haz que yo a mi vez te ame. Te pido ahora esta gracia en particular (mencione el favor que desea).

En tu constante providencia, guía mis pasos a la vida gloriosa que has preparado para aquellos que te aman. Hazme crecer en santidad y darte gracias, viviendo fielmente para Ti”.


Alabanza a Jesús glorioso
Te alabo, Corazón de Jesús amadísimo, Fuente de toda bondad.
Te alabo, Corazón de Jesús, todo bondad, por las infinitas gracias que has dado y seguirás dando a las almas de los justos.
Te alabo, Corazón de Jesús, por el tierno amor con que has aliviado tan frecuentemente los corazones devotos con tu divino consuelo.
Te alabo, Corazón de Jesús, que eres todo amor, por la plenitud de tu gracia, el esplendor de tus virtudes, la generosidad de tu corazón y la pureza de tu amor.
Te alabo, Real Corazón de Jesús por tu victoria sobre la muerte y el pecado, tu poder sobre las almas y el triunfo sobre la muerte y el pecado, tu poder sobre las almas y el triunfo sobre vivos y difuntos.
Te alabo, Corazón tan pobre siendo tan rico, por haber despreciado las riquezas terrenas y haber renunciado a los honores mundanales.
Te alabo, Corazón de Jesús obedientísimo por tener hambre de cumplir la voluntad del Padre, y estar sediento de la mayor gloria de Dios y salvación de las almas.
Te alabo, Corazón de Jesús generosísimo, que no buscaste tu gloria propia; Corazón pascientísimo, que voluntariamente sobrellevaste los mayores insultos; Corazón más abnegado, que anhelabas la Cruz y la abrazaste con amor.

Sacratísimo Corazón de Jesús, enséñame a amarte con todo mi corazón y concede que en la medida de mis limitadas fuerzas imite yo tus admirables virtudes. Amén”.

Oración
“Dios y Padre nuestro, haznos participar del gozo de la Ascensión de tu Hijo Jesucristo. Que la sigamos en la nueva creación, pues su ascensión es nuestra gloria y nuestra esperanza. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo. Amén”.

-Fuente: ewtn.com


Novena de preparación a Pentecostés

También podemos hacer una novena desde el jueves de la Ascensión hasta la fiesta de Pentecostés, es decir, tomar un tiempo de oración dirigido al Espíritu Santo, para que nos ayude a abrir nuestros corazones a su presencia vivificante.

Devoción de las 40 Horas

Es una práctica católica de adoración eucarística solemne e ininterrumpida ante el Santísimo Sacramento expuesto, que simboliza las 40 horas que Jesús permaneció en el sepulcro.
Iniciada en el siglo XVI, busca la reparación de pecados, la oración intensa y la adoración a Cristo.

Origen y Significado: Surgió en Milán, Italia, en el siglo XVI, popularizada por santos como Antonio María Zaccaria y promovida por el Papa Pablo III. Representa el tiempo de Jesús en el sepulcro (Viernes Santo al Domingo de Pascua) o su ayuno en el desierto.
Adoración Continua: Consiste en mantener el Santísimo Sacramento expuesto en la custodia durante 40 horas consecutivas, divididas generalmente en tres días con misas de apertura y clausura.
Propósito: Es un tiempo privilegiado para la adoración reparadora, el silencio contemplativo, y la oración comunitaria para pedir por las necesidades de la Iglesia y la paz.
Celebración: Se recomienda que cada parroquia la realice al menos una vez al año, a menudo durante la Cuaresma o cerca de la fiesta del Corpus Christi.

Es una de las formas más profundas de conexión con la Eucaristía, descrita como la "fuente y la cumbre de la vida cristiana".
Las Cuarenta Horas (denominada también Festividad de las Cuarenta Horas) es una celebración litúrgica extendida en especial desde el siglo XVII.

Era muy popular en Zamora, donde, por regla general, tenía como escenario la iglesia de San Juan de Puerta Nueva siendo su componente musicológico muy importante. Inicialmente la festividad comenzaba el Viernes Santo y recreaba las cuarenta horas que Jesucristo estuvo muerto en el Santo Sepulcro, pero en Zamora esta festividad se adelantaba a los tres días de las carnestolendas.

Características
Consiste en adorar al Santísimo Sacramento ininterrumpidamente durante un periodo de cuarenta horas. En este tiempo se recuerda y se recrean los eventos, que desde la deposición de la Cruz, permanece el cuerpo inerte de Jesucristo en el Santo Sepulcro hasta que resucita. Era por lo tanto un periodo de velo. Así, la celebración comenzaba el Viernes Santo.

Era un culto de relativa popularidad en el siglo XVII, aunque era habitual ya antes; se conocen ejemplos en otras ciudades de la cristiandad en el siglo XII. La costumbre se hace popular en 1527 donde la celebración se hace célebre en la Catedral de Milán y se extiende en toda Italia. En Roma se celebraba de forma rotativa en lo que se denominaba la "Hora Sagrada" y esta tradición llegó a Madrid.

La celebración en España, en especial en Zamora, contaba con la música y los compositores más destacados de la época. Entre los compositores y poetas son conocidos los casos de Sebastián Durón y Luis de Sandoval y Mallas. Los sermones y las letras de los villancicos se pasaban de unas congregaciones a otras, buscando la novedad cada año.

Se conoce el desarrollo de la Festividad de las Quarenta Horas por la descripción que hicieron en su obra de 1789 los autores Álvarez Prieto y Agustín Castrillón.

Historia

El culto de rezo durante el periodo que va desde la deposición del Cuerpo de Cristo hasta su Resurrección era habitual en los templos cristianos, se tiene noticias de este velatorio desde el siglo XII, siendo popular en Italia desde el siglo XVI. Varios pontífices hicieron escritos normando la forma de los rezos. Si bien se comenzó rezando las cuarenta horas en algunas ciudades italianas como Roma y Milán el rezo se acortó a una hora ("Hora Sagrada") con el objeto de poder gestionar los servicios de la ciudad. 
Esta Hora Sagrada se realizaba coordinado en los diferentes templos de las ciudades. En España llegó el culto de esta tradición litúrgica y se sabe que en Madrid era popular y es de esperar que en otros pueblos de la península ibérica, pero su afianzamiento popular se hizo en la ciudad de Zamora.

El patrón por el que se asentó en diversas ciudades no es homogéneo. Se realizaban en estos tres días obras de teatro, música, misas cantadas, corridas de toros (toros de las cuarenta horas), fuegos artificiales, etc.

En la segunda mitad del XVIII se suprimen por orden del rey Carlos III.

Festividad en Zamora
La introducción de la Festividad de las Cuarenta Horas en Zamora durante los tres días del Carnaval fue llevada a cabo por los jesuitas en 1650.
Anteriormente habían instaurado la fiesta en la ciudad italiana de Macerata, como acción de desagravio, debido a los desmanes que se producían durante el periodo de Carnaval italiano. El Papa Benedicto XIV escribe a los obispos mencionando el descontrol público existente esos días previos a la Semana Santa.

 Las autoridades pontificias y los órganos públicos como el Consistorio tomaron la responsabilidad de esta festividad. Ambos cabildos subvencionaban la fiesta a medias. La celebración tenía como escenario la iglesia de San Juan de Puerta Nueva (cercana al Ayuntamiento). La festividad comenzaba con toques de reloj que se encontraba en el edificio del ayuntamiento. Los eventos musicales se reducían a instantes de descanso entre rezos o eventos diversos, estos momentos se denominaban "siestas" y se cantaban variados villancicos a modo de pequeñas composiciones musicales.

Festividad en América
Los Jesuitas fueron igualmente los responsables de transmitir la costumbre a las tierras del Nuevo Mundo, siendo México uno de los primeros lugares donde se instauró.

Oraciones a la Virgen María

La Virgen María

Ave María

Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo
bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.


Bendita sea tu pureza


Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada, María,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
¡Mírame con compasión!
¡No me dejes, Madre mía¡



Oración de San Bernardo

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!
que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,
implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro,
haya sido abandonado de Vos.
Animado con esta confianza, a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!
Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.
No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas,
antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos
y dignaos atenderlas favorablemente



La Salve

Dios te salve,
Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva;
a Ti suspiramos,
gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.

Ea, pues,
Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos,
y después de este destierro
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
D- Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
T- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Salve regina

Salve Regina, Mater misericordiae,
Vita dulcedo et spes nostra salve.
Ad te clamamus exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus gementes et flentes,
in hac lacrimarum valle.
Eja ergo advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Jesum benedictum fructum ventris tui
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.


Bajo tu amparo

Bajo tu amparo nos acogemos
Santa Madre de Dios.
No desoigas nuestras súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todos los peligros,
Virgen gloriosa y bendita.



Préstame, madre

Préstame, Madre, tus ojos, para con ellos mirar,
porque si por ellos miro, nunca volveré a pecar.
Préstame, Madre, tus labios, para con ellos rezar,
porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.
Préstame, Madre, tu lengua, para poder comulgar,
pues es tu lengua patena de amor y de santidad.
Préstame, Madre, tus brazos, para poder trabajar,
que así rendirá el trabajo una y mil veces más.
Préstame, Madre, tu manto, para cubrir mi maldad,
pues cubierto con tu manto al Cielo he de llegar
. Préstame, Madre a tu Hijo, para poderlo yo amar,
si Tú me das a Jesús, ¿qué más puedo yo desear?
Y esa será mi dicha por toda la eternidad.



Ejercicio de los siete dolores de la Madre de Dios

1.- La aflicción que causó a su tierno corazón,
la profecía del anciano Simeón.
(Avemaría.)
2.-La angustia que padeció su sensibilísimo corazón,
en la huida y permanencia en Egipto.
(Avemaría.)

3.-Las congojas que experimentó su solícito corazón,
en la pérdida de su Hijo Jesús.
(Avemaría.)
4.-La consternación que sintió su maternal corazón,
al encontrar a su Hijo Jesús
llevando la cruz a cuestas.
(Avemaría.)
5.-El martirio de su generoso corazón,
asistiendo a su Hijo Jesús en la agonía
(Avemaría.)
6.-La herida que sufrió su piadoso corazón, en la lanzada
que abrió el costado de su Hijo Jesús.
(Avemaría)
7.-El desconsuelo y desamparo que padeció su amantísimo corazón,
en la sepultura de su Hijo Jesús
(Avemaría.)

Ruega por nosotros, Virgen dolorosísima,
para que seamos dignos de las promesas de Cristo.



Siete gracias que la Santísima Virgen concede a las almas
que le honran diariamente, meditando sus dolores, con el rezo de siete avenarías. Santa Brígida)

.
1-Pondré paz en sus familias.
2.-Serán iluminadas en los divinos Misterios.
3.-Las consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
4.-Les daré cuanto me pidan, con tal que no sea opuesto a la voluntad adorable
de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
5.-Las defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal,
y protegeré en todos los instantes de la vida.
6.-Las asistiré visiblemente: en el momento de su muerte
y verán el rostro de su Madre.
7.-He conseguido de mi Divino Hijo que, cuantas propaguen esta devoción,
sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente,
pues serán borrados todos sus pecados y mi Hijo y Yo seremos su consolación eterna y alegría.


Oración

Madre mía: Desde que amanece el día, bendíceme;
en lo rudo del trabajo, ayúdame;
si vacilo en mis buenas decisiones, fortaléceme;
en las tentaciones y peligros, defiéndeme;
si desfallezco, sálvame y al cielo llévame.
Amén.


Magnificat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador,
porque ha mirado la humildad de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso
ha hecho obras grandes por mí
Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón.
Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza
según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán
y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.